Para Félix Martínez, director de la ADRES, la situación del sistema de salud colombiano llegó a un punto crítico. “Esto no tiene salida, esto necesita una reforma”, afirma, al señalar que la crisis es estructural y que cualquier próximo mandatario enfrentará enormes dificultades. Explica que el problema se ha acumulado durante décadas, desde la creación del modelo en 1993, cuando Colombia tomó la decisión de privatizar por completo la gestión del sistema. “Se les permitió a los aseguradores contratar los servicios con ellos mismos, con sus propias clínicas y hospitales”, recuerda Martínez, subrayando que esa arquitectura abrió la puerta a múltiples distorsiones.
El director insiste en que la lógica del sistema actual responde más a intereses comerciales que a las necesidades de la población. “Esto es un negocio”, recalca. Como ejemplo, menciona una EPS con 11 millones de afiliados y un gran distribuidor de medicamentos que opera miles de farmacias. Si ambas partes no logran acuerdos sobre tarifas o pagos, pueden
romper el contrato y dejar a millones de personas sin acceso a medicamentos de un día para otro, hasta que se reorganice el servicio. “¿Y por qué es así?
Porque esto es un negocio, y el negocio está primero que los servicios de salud de la gente”, concluye Martínez.

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