En conversación con Cultura Viva, la directora del festival, Sandra Meluk, y el secretario de Cultura de Bogotá, Santiago Trujillo, destacaron cómo esta edición logró conectar a miles de ciudadanos con propuestas locales e internacionales, fortaleciendo el acceso a la cultura y posicionando a la ciudad como un epicentro de creación artística.
El cierre del FIAV Bogotá fue una auténtica celebración de la diversidad artística mundial. La energía del público se mezcló con la pasión de los artistas, creando un ambiente inolvidable en el que cada presentación se convirtió en un homenaje al talento y la creatividad. Las luces, los sonidos y las emociones se unieron para dar vida a un espectáculo que quedará grabado en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de presenciarlo. Fue un momento de unión cultural que reafirmó a Bogotá como epicentro de las artes escénicas internacionales.
La despedida de los artistas fue tan emotiva como vibrante: aplausos interminables, ovaciones de pie y un sentimiento compartido de gratitud por haber sido parte de un encuentro que trascendió fronteras. Cada gesto de los intérpretes reflejaba la alegría de haber compartido su arte y la nostalgia de cerrar un capítulo tan especial. El FIAV Bogotá no solo fue un festival, sino una experiencia transformadora que dejó claro que el arte es un lenguaje universal capaz de conectar corazones en cualquier rincón del mundo.

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