“Soy actor, conocido principalmente como actor de cine, pero mis raíces están profundamente arraigadas en el teatro. Fui miembro de The Wooster Group de 1977 a 2003, creando e interpretando piezas originales en The Performing Garage, en Nueva York y realizando giras por todo el mundo. También he trabajado con Richard Foreman, Robert Wilson y Romeo Castellucci. Actualmente soy el director Artístico del Departamento de Teatro de La Biennale di Venezia.”
“Este
nombramiento, los acontecimientos mundiales y mi deseo de regresar al quehacer
teatral han reforzado mi convicción en el poder positivo y único del teatro y
su importancia. En los humildes comienzos de mi etapa en The Wooster Group, la
compañía con sede en Nueva York, solíamos recibir muy poco público en algunas
de nuestras funciones. La regla era que, si había más intérpretes que
espectadores, podíamos optar por cancelar”.
“Pero
nunca lo hicimos. Muchos de los miembros no estaban formados en artes
escénicas, sino que provenían de distintas disciplinas que se reunían para
hacer teatro; así que, “el espectáculo debe continuar” no era realmente nuestro
lema. Sin embargo, sentíamos la obligación de mantener ese encuentro con el
público”.
“Con frecuencia ensayábamos durante el
día y por la noche presentábamos el material como trabajo en proceso. A veces
dedicábamos años a una obra mientras nos sosteníamos con giras de producciones
anteriores. Trabajar durante años en una pieza podía volverse tedioso para mí,
y los ensayos me resultaban a veces extenuantes; pero esas presentaciones de
trabajos en proceso siempre eran estimulantes, incluso cuando el público
reducido parecía un juicio contundente sobre el nivel de interés en lo que
estábamos haciendo”.
“Eso me hizo comprender que, sin
importar cuán pocas personas hubiera, el público, como testigo, le daba al
teatro su significado y vida. Como dice el letrero en una sala de apuestas:
“HAY QUE ESTAR PRESENTE PARA GANAR”. La experiencia compartida en tiempo real
de un acto de creación, que siempre es diferente, aunque siga una pauta y
diseño, sin duda es la fuerza más evidente del teatro. Social y políticamente,
el teatro nunca ha sido tan importante y vital para la comprensión de nosotros
mismos y del mundo”.


No hay comentarios:
Publicar un comentario