En el contexto de prevención de las violencias —por ejemplo, la violencia familiar, sexual o de género— el "muro de la protección" suele usarse como una metáfora o estrategia pedagógica para explicar que todas las personas, instituciones y normas que cuidan de los derechos humanos funcionan como un “muro” que protege a las víctimas o posibles víctimas.
Este muro se construye con varios “ladrillos” o elementos, como:
-
La familia y la comunidad que apoyan y no toleran la violencia.
-
Las leyes que sancionan las agresiones.
-
Las instituciones como la Policía, comisarías de familia, ICBF, hospitales, etc.
-
La educación para reconocer y rechazar las violencias.
-
El acceso a redes de apoyo y servicios de atención psicológica, médica y jurídica.
La idea es que cada elemento fortalece el muro y evita que la violencia “pase” o se normalice.
Si uno de esos elementos falla, el muro se debilita y aumenta el riesgo para la persona en situación de vulnerabilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario