“Este proyecto nace por la motivación de
procesos comunitarios, artísticos y de agricultura urbana, de diferentes
localidades de la ciudad, ante la necesidad de realizar acciones pedagógicas
alrededor del aprovechamiento de residuos sólidos y del papel fundamental que
tiene la población recicladora de oficio”, comenta Ángela.
Boto Conciencia no Basura, agrupa redes de
cooperación ciudadana para la transformación de residuos orgánicos
domiciliarios en abono, que son usados posteriormente en la producción de semillas
y alimentos en aulas ambientales y huertas urbanas.
En
2021, esta iniciativa fue ganadora de la beca La Basura No Es Basura: Cooperación
ciudadana para la gestión integral de residuos sólidos, un impulso
que permitió planear y desarrollar, en conjunto con la población recicladora de
oficio, una serie de estrategias para dignificar su labor y para promover la
separación en la fuente, la reutilización y la reparación de lo que se genera
como residuos en el hogar, para que no lleguen a ser considerados basura.
Actualmente,
el colectivo continúa fortaleciendo las redes, gracias a la participación de
iniciativas como Aula Ambiental Sie
Kika y Huerta El Trébol, que continúan sumando
esfuerzos en la construcción de una ciudad que valora y promueve el cuidado
ambiental del territorio.
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